
RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO (R.E.A.A.)
Una tradición universal
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado propone un viaje a través de los mitos y leyendas más ricos de la Francmasonería. Concebido originalmente en un contexto cristiano, con el tiempo se ha secularizado y aborda de manera profunda temas filosóficos y espirituales como el deber, la justicia, la equidad, el poder, el amor y la búsqueda de la verdad.
Riqueza simbólica
Este rito se caracteriza por su naturaleza polimorfa. Integra ejes simbólicos, herméticos y caballerescos, además de influencias órficas, pitagóricas, hebraicas, alquímicas y compañonistas.
A través de ellos, el francmasón se confronta con grandes arquetipos y, en ese proceso, forja su personalidad en la adversidad, donde el realismo se pone al servicio del idealismo.
Libertad de interpretación
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado concede una amplia libertad de interpretación. Su práctica emancipa la conciencia de las contingencias de la actualidad para enfrentar las grandes cuestiones de la condición humana, manteniéndose siempre en constante devenir.
Como señala Pierre Mollier:
«Se puede ser a la vez racionalista y místico, judío y cristiano, obrero y caballero, levita y anticlerical».
Propósito ético y humano
Por su búsqueda de perfección, su afán de verdad y su ideal de justicia, este rito tiene como objetivo formar mujeres y hombres libres y responsables en el plano ético y espiritual.
Historia y expansión
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es el más practicado en el mundo. En 1801 adoptó su forma actual de 33 grados en Charleston, Estados Unidos, y en 1804 fue introducido en Francia por el almirante Grasse de Tilly.
Está compuesto por 33 grados, de los cuales los tres primeros corresponden a las “logias azules” o “logias simbólicas”.
Nuestra práctica
En nuestra institución practicamos el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, observando la regularidad de los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, que constituyen la base simbólica del Arte Real.

